| El Castillo de Peñíscola ocupa la zona más elevada del peñón sobre el que se sustenta la antigua ciudad de Peñíscola. Comparte con el Vaticano y el Palacio de los Papas de Aviñón el privilegio de haber sido Sede Pontificia, una de las tres que ha habido a lo largo de la historia: En 1411 la Orden de Montesa cedió la fortaleza a Benedicto XIII, el Papa Luna, quien residió en ella desde 1415 hasta 1423, época en la que Peñíscola fue sede pontificia, y su castillo acondicionado para tal función. Con el fallecimiento del Papa Luna se cerró uno de los capítulos de mayor esplendor del castillo. En 1441 volvió a manos de la orden de Montesa y de nuevo a la corona. Uno de los aspectos que más destacan de esta fortaleza es su garitón defensivo. Situado en las murallas de la ciudad presenta el escudo del rey Felipe II, apareciendo el blasón de Portugal. También destaca su torre del homenaje por la decoración del blasón pontificio, la tiara y la luna, distintivos del Papa de Aragón. |